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El fotógrafo manés Steve Babb nos presenta esta selección de fotografías mediante las cuales, tras un laborioso proceso de edición, consigue mostrarnos aspectos ocultos hasta este momento.

Fotos: Steve Babb

Hoy queremos compartir con vosotros el “Explosive Art” de Steve Babb. Steve es un fotógrafo de la Isla de Man que,  junto a su extensa producción de instantáneas de estudio, paisajes, retratos… cuenta con un gran repertorio de fotografías de eventos deportivos, entre las que destacamos las dedicadas al Manx GP y al TT. De estas últimas, y bajo la denominación “Explosive Art”, ha recopilado una selección editada mediante la cuales expresa la energía y el caos generado tras el paso de las motos en su batallar con el Mountain Course. Hablamos con él de fotografía, del TT y, por supuesto, sobre qué le llevó a crear estos momentos explosivos.

Compré mi primera cámara en 2010. Tras una larga temporada capturando todo lo que se me ponía por delante, en 2013 alquile mi primer estudio. Un año más tarde decidí dedicarme en exclusiva a mi trabajo de fotógrafo.

Me gustaría centrarme únicamente en un estilo, pero vivir en una pequeña isla y tener la responsabilidad de “pagar las facturas” hace que tenga que tocar todos los palos.

Me considero un fotógrafo emocional. Independientemente de la temática, lo más importante es capturar la emoción, el sentimiento del momento.

Confieso que me encanta el carácter que le da a una fotografía la ausencia de color y la posibilidad, que esto te da, de explorar la imagen. Pero reconozco que en algunos entornos, como los deportes del motor, el color es mucho más comercial.

No sigo siempre las reglas, me encanta experimentar. Probar diferentes ángulos, tipos de edición… Capturar una imagen es solo el principio de un proceso que finaliza con la imagen ya editada.

He estado involucrado con el deporte toda mi vida y he tenido la suerte de competir profesionalmente en algunos de ellos (hockey, ciclismo y rugby). Pero siempre he sentido una profunda pasión por los deportes del motor ya que han formado parte de mi vida.

Mi sueño es acudir algún día a inmortalizar todos los eventos más clásicos, Le Mans, Mille Miglia, Baja, Bol D’Or, Bathers… Y quizás contar en un libro, a través de mis fotografías, las historias de todas esas competiciones. Pero hasta que eso ocurra, continuaré disfrutando de todos los eventos a los que pueda acudir, independientemente de que sean grandes o pequeños.

Mi pasión por las motos es algo genético. Mi padre y mi tío competían en moto de campo, en eventos como los Seis Días de Enduro, sobre una Greaves. Mi padrino, Jimmy Guthrie corrió tanto en el Manx GP como en el TT.

Cuando tenía tan solo dos años mi padre y mi tío me montaron en el sidecar de su moto de trial…y ahí empezó todo.

Mis padres tenían una pequeña tienda, cerca de la tribuna de Douglas, donde los pilotos solían comprar el periódico, tabaco, leche…

Todavía recuerdo el día en que apareció por allí a comprar un discreto irlandés, vistiendo un desvencijado mono de cuero. Era Joey Dunlop.

Dicen que “eres tan bueno como tu última fotografía y no tan bueno como la siguiente”. Siempre he sido un fan de los Dunlops y, ser el autor del burnout de Michael Dunlop celebrando el TT de 2014, que ilustra su autobiografía, es algo de lo que estoy tremendamente orgulloso.

En mi estudio atesoro un gran número de fotografías firmadas, que voy coleccionando como un fan. No hay ninguna sensación equiparable a que un piloto te firme una de tus propias fotografías.

Fotografiar motos en una experiencia para los sentidos. Especialmente aquí, en la Isla, donde puedes estar apostado a pocos centímetros de distancia de máquinas volando a 300 km/h. En estos momentos, además de ver la moto y el piloto, hay otros detalles que hay que buscaba capturar: el aire en movimiento tras ellos, el sonido, la explosión de colores, la nube de polvo que te golpea a su paso… Esa energía y ese caos es lo que quiero expresar con el “Explosive Art”.

Son las imágenes que llevan un mayor proceso de edición, de todo mi trabajo. No me apoyo en ningún preset preestablecido, al no ofrecerme el efecto deseado. Por el contrario, creo mis propios ajustes y los voy combinando en cada imagen individualmente. Tras una primera edición con Lightroom, el siguiente paso es trabajar las imágenes en Photoshop, siguiendo un procedimiento en el que puedo llegar a combinar hasta 50 capas, hasta obtener el resultado deseado.

IOMTT


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