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La Honda CB1100 TR Concept es la primera creación del ala dorada sobre su recién estrenada CB1100 RS,  inspirada en una moto de flat track y con tintes de muscle bike.

De todas las grandes marcas, Honda es la que menos ha apostado desde el principio por las motos de estilo retro en su catálogo. Ni siquiera con el apogeo, surgido hace unos años, por la preparación de modelos dándoles una nueva imagen (cafe racer, scrambler, tracker…), el gigante japonés apenas se ha preocupado por este mercado. Su interés se ha centrado, claramente,  en otros segmentos.

En 2010 lanzaron la CB1100 (y posteriormente la CB1100 EX), una reinterpretación de su exitosa CB750, que levantó mucha expectación, pero que no tuvo la aceptación esperada. Pocas hemos visto circulando por nuestras carreteras y aún menos como base de preparaciones.

Pero algo se empezó a mover dentro de Honda.  En el último Salón de Tokio presentaron una renovada CB1100 y posteriormente, en Osaka, sorprendieron a todos con la CB1100  Concept Type II, una roadster con más atractivo al que nos tienen acostumbrados. Finalmente en INTERMOT tuvimos la confirmación de la continuación de la saga, con la presentación de la CB1100 EX, con una estética renovada pero tan sosa como su predecesora, y una más llamativa CB1100 RS, con ligeros cambios frente a su compañera (un equipo de suspensiones Showa, entre otras cosas) con aspiraciones algo más deportivas.

La Honda CB1100 TR Concept nace aprovechando el auge por la estética flat track que asola el viejo continente.

Sin embargo ha tenido que ser Honda Motor Europe, con motivo del EICMA 2016, quien se ha descolgado con este bombazo de moto. Y aunque todos sabemos que se trata de un mero ejercicio de estilo, que jamás llegará a la producción en serie (no caerá esa breva), se ha lanzado con un claro objetivo: animar al universo motociclista a usar su nueva CB1100 para todo tipo de preparaciones.

La Honda CB1100 TR Concept nace aprovechando el auge por la estética flat track que asola el viejo continente. En gran parte, a causa de la cantidad de pilotos de MotoGP que han introducido esta disciplina en sus entrenamientos.

La base, como ya hemos dicho, es una CB1100 a la que han despojado de casi todo. El depósito de ha sustituido por uno de formas más angulosas, más estrecho y plano que el de origen. El asiento pasa a ser monoplaza, tapizado en rojo, y a cambio adopta un colín de reducidas dimensiones. La combinación de colores, como no podía ser de otra forma, es el clásico esquema blanco, rojo y azul de HRC. El manillar Rizoma, anodizado en dorado, está anclado a dos torretas que descansan sobre unas tijas, más anchas, que abrazan una horquilla Öhlins  FGRT 200. En el tren trasero, el equipo Showa de origen también ha sido sustituido por dos unidades de la firma sueca. Un par de pinzas Brembo, de anclaje radial delante, y una pinza sencilla Nissin detrás son las encargadas de mejorar la frenada. Para finalizar, un juego de llantas Marchesini montan dos impresionantes slicks Pirelli Diablo Superbike SC1, de muy dudosa efectividad para la práctica del flat track, pero le quedan de muerte.

Sería maravilloso si algún día se decidiesen a producir en serio algo de estas características, aunque no creemos que nos atreviésemos  a cruzarla en el óvalo, “bota de hierro” en ristre, como es debido.

El motor, a simple vista, continúa de estricta serie. Únicamente el filtro del aire, ubicado en la clásica y antiestética caja negra, se ha sustituido por un K&N cónico, conectado a los cuerpos de la inyección mediante dos tubos en color rojo. El esquema de escape 4 en 2 permanece inalterado, contando ahora con una de las salidas bajo el colín y la otra, por el flanco derecho, coronada por un pequeño silencioso Termignoni de carbono.

Honda no ha querido perder la oportunidad de homenajear, con este modelo, al carismático Marco Simoncelli cuando se cumplen cinco años de su trágica muerte en el Circuito Internacional de Sepang. Por eso los dorsales lucen dos grandes 58 y una pequeña leyenda “From HONDA R&D EUROPE to SIC” como tributo.

Sería maravilloso si algún día se decidiesen a producir en serio algo de estas características, aunque no creemos que nos atreviésemos  a cruzarla en el óvalo, “bota de hierro” en ristre, como es debido. Sin duda una moto que no ha dejado indiferente a nadie (a nosotros nos ha enamorado), con un estilo tan impactante y agresivo como lo era sobre la pista el de Cattolica.

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