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La Ducati Scrambler Desert Sled es el último integrante de la saga Scrambler de la firma boloñesa y presenta un indudable ADN off road.

La Desert Sled nace como evolución campera de la Urban Enduro y está inspirada en las motos de off road utilizadas, durante la década de los ’60 y ’70, en los desiertos del suroeste de los EE.UU. y Baja California. De ellas recibe la denominación Desert Sled. El empeño de Ducati por hacer de la saga Scrambler la más prolífica de su catálogo, ha provocado el nacimiento de lo que para nosotros es la única merecedora de esa etiqueta, al estar realmente dirigida a un uso mixto.

Equipada con un  bicilíndirco de 803 cc refrigerado por aire actualizado a EURO4, derivado de la Icon, presenta numerosas novedades en el apartado ciclo para  adaptarla a un uso mixto.

El chasis, pese a ser básicamente el mismo, ha sido reforzado para soportar un uso más intensivo fuera del asfalto (aunque sin grandes ambiciones). Estrena basculante de aluminio, más largo, y las tijas permiten una mayor separación entre las botellas de la horquilla invertida Kayaba, regulable en precarga y extensión. Aumentan tanto el avance como el recorrido de las suspensiones, llegando estas hasta los 200mm.

Con esta nueva configuración la altura del asiento se coloca en los 860 mm (790 mm en las otras versiones), y la distancia entre ejes aumenta desde los 1.445 mm hasta 1.505 mm.

Como no podía ser de otra manera en un modelo con claras aspiraciones off road, las llantas de aleación han dejado paso a unas de radios en un atractivo dorado, de 19″ delante y 17″ detrás, calzadas con neumáticos Pirelli Scorpion Rally STR. El sistema de frenos Brembo cuenta con ABS Bosch con sensor de presión y, buscando reducir el peso no suspendido del tren delantero , monta un único disco de 330 mm eso sí, mordido por una pinza radial de 4 pistones.

En el terreno estético encontramos detalles como el ancho manillar con barra de refuerzo, el faro equipado con rejilla de protección, los guardabarros elevados o la doble salida del escape rematada en negro.

Disponible en dos decoraciones, una en blanco y otra en rojo crepúsculo, este es uno de los puntos que nos ha dejado más fríos. En un momento en el que todas las marcas luchan por tener una clara identidad, creo que los diseñadores han dejado demasiado al descubierto cuales fueron sus fuentes de inspiración, sin duda modelos icónicos, pero lejos del universo Ducati. Es simplemente una opinión, pero la unidad con decoración blanca nos recuerda demasiado a la Yamaha XT 500 de 1980. Y si hablamos de la unidad en rojo, no podemos evitar que venga a nuestra cabeza la imagen de una Husqvarna CR360 del ’69. En cualquier caso, dos buenas musas que han dado lugar a dos motos preciosas, aunque nos hubiese gustado que alguien se hubiese exprimido más los sesos.

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