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La delicadeza del 911 original del ’63, la deportividad de los ’70, la solidez de los ’80 y la sofisticación de los ’90, eso es Singer.

Si nos dicen que en California están fabricando un coche deportivo, estéticamente impactante, fabricado con materiales de última generación y con un motor de altas prestaciones, nos genera bastante expectación. Pero si además nos dicen que el comportamiento dinámico es inmejorable, nos pasaran dos cosas. Por un lado no terminaremos de creérnoslo de un coche americano. Y por otro, nos despertara la curiosidad de comprobar si todo eso es verdad.

Pronto desaparece nuestra desconfianza inicial cuando nos empezamos a informar. La sede de Singer esta en USA pero no todo es americano. El fundador y director creativo es un británico llamado Rob Dickinson, músico y primo carnal del cantante de Iron Maiden. Y resulta que hay otro componente importantísimo que es alemán, el Porsche 911 que se utiliza como base.

La intención de esta pequeña compañía nacida en 2009, es hacer un coche con una estética retro, inspirada en el primer 911 de 1963, pero con unos componentes de vanguardia y unas sensaciones de conducción superiores a las de cualquier deportivo actual. Os vamos a detallar la receta del señor Dickinson para conseguirlo.

El vehículo donante es un Porsche 911 de la serie 964(1989-1994) al que se desnuda completamente dejando solo el chasis. A este chasis se le añaden algunos refuerzos y se le da un tratamiento anticorrosión para hacerle más longevo. A partir de aquí empiezan  a vestir el coche con una carrocería hecha, en gran medida, de fibra de carbono. Solo se montan paneles de acero donde se ha considerado indispensable por motivos de seguridad.

Llegados a este punto, todo a la carta. Suspensiones y frenos de última generación y altísimas prestaciones, interiores mas racing o más lujosos… Lo mismo ocurre con el motor. Podemos elegir desde un motor Porsche 3.8 reconstruido y con 300 CV, hasta dos versiones bóxer, fabricados con la colaboración de Cosworth, de 3.8 y 4.0L y que rinden 350 y 400 CV respectivamente. Ya podemos imaginar que el  comportamiento de este coche, totalmente aligerado y con estas cifras de potencia, debe de ser espectacular.

Pasando a la parte puramente estética, solo podemos alabar el buen gusto con que se realizan estos coches. La carrocería, con ese aspecto de 911 de los setenta un poco “inflado”, resulta irresistible. El acabado cromado de los marcos de las ventanillas y los parachoques, ayudan a hacernos creer que realmente es un coche clásico. Los interiores son de una calidad y refinamiento estético sorprendentes, en los que sin perder el característico diseño de Porsche podemos elegir los acabados en tela o cuero de la mejor calidad. Y el trabajo de pintura, las llantas, y los acabados de las ópticas hacen que el producto final sea redondo. Hay que hacer mención especial del spoiler trasero abatible, con la parrilla cromada, y esa singular forma que nos recuerda al icónico 911 Carrera RS “cola de pato” de 1973. Esto sí que es cuidar los detalles.

Dicen que es un nueveonce para nostálgicos. Eso sí, nostálgicos ricos, ya que para poder adquirir una de estas joyas deberemos ahorrar como mínimo 200.000€. Lo que de verdad es, es un coche para los amantes de la belleza, de lo bien hecho. Características que faltan en la mayoría de los hiperdeportivos actuales fabricados en serie que, por eficaces que sean dinámicamente, carecen de los alicientes para ser considerados verdaderas obras de arte.

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