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Los hermanos Berneron (Präem) vuelven a sorprendernos con una de sus creaciones, esta vez cumpliendo un encargo de BMW Motorrad France.

Si hace un tiempo os presentábamos su particular re interpretación de la Honda RC51, con un diseño que no dejó a nadie indiferente, esta vez tenemos el placer de presentaros la última de sus creaciones, con la certeza de que nos encontramos ante una de las motos más bonitas del momento.

Tras recibir la máquina elegida para llevar a cabo el encargo,  se pusieron manos a la obra de inmediato. En el universo Präem los roles están perfectamente definidos. Florent, el ingeniero,  se encarga de toda la parte técnica y de la preparación de la moto, mientras que sobre Sylvain recaen las labores de diseño.

Lo primero de todo fue desmontar todas las fibras para conocer las dimensiones exactas de la moto. A partir de ahí, Sylvain comenzó a trabajar sobre el nuevo diseño de la moto, inspirándose para ello en las motos de resistencia de los años ’80.

Se abandonan por completo las formas afiladas y angulosas del carenado de la S1000RR, que es remplazado por uno con un diseño de corte retro, más redondeado, que nos recuerda enormemente a la Suzuki Yoshimura GS 1000 R de 1980. El frontal con un único faro en la parte derecha, situado sobre la rediseñada  toma de aire del ram air, sencillamente nos enamora.

Según avanzamos hacia la parte trasera de la moto nos topamos con el depósito, convenientemente modificado para darle más capacidad, al que han acoplado un tapón de llenado rápido absolutamente “endurance style” de la firma Stäubli. La parte trasera, también de nueva factura, se mantiene sobre un nuevo subchasis; mientras que el colín, además de dar alojamiento a la batería, incluye dos diminutos intermitentes (no olvidemos que nos encontramos ante una moto de calle).

La decoración de las fibras rinde homenaje al BMW 3.0 CSL Art Car, que participo en las 24 horas de Le Mans, diseñado por Alexander Calder, y tenemos que reconocer que le sienta realmente bien.

Cuando se trabaja con una máquina tan eficaz, como la BMW S1000RR, en ocasiones es difícil mejorar su comportamiento. Por eso, en un alarde de coherencia, decidieron dejar elementos como el motor, chasis, suspensiones y basculante de estricta serie, aunque no por ello se han librado de recibir el toque “de la casa”.

Con el fin de mejorar la refrigeración del cuatro cilindros, se sustituyó el radiador por uno de competición,  así como las tapas del embrague y alternador por unas provistas de aletas. Un escape Akrapovič en titanio coronado por un silencioso de los americanos Werkes, completan mas mejoras en este apartado.

Chasis y basculante han sido recubiertos en fibra de carbono, a juego con el guardabarros delantero y la pareja de ultra ligeras llantas Rotobox, fabricadas también en el mismo material. Para frenar a la bestia, dos pinzas Brembo de anclaje radial muerden sendos discos carbocerámicos firmados por Sicom, como ya nos tienen acostumbrados.

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Hay que reconocer que, tras el buen sabor de boca que nos dejó  la SP3, estábamos deseando ver otra de las creaciones de Präem y que, sin ninguna duda,  han superado las expectativas con esta S1000RR. Pero también creemos que han dejado el listón demasiado alto para su próxima obra. En cualquier caso…¡Queremos más!

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