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Los de Hinckley suministrarán a partir de 2019 los motores en la categoría de Moto2 y permitirán que Gran Bretaña continúe escribiendo parte de la historia del Campeonato del Mundo de Velocidad.

Un secreto a voces del que en pocos días tendremos confirmación (se ha hecho oficial el 3 de junio de 2017). Triumph será, a partir de la temporada 2019, el suministrador oficial de los motores que se utilicen en la categoría de Moto2. Tras siete años de vida, la clase intermedia del Mundial de Velocidad se ha convertido en una copa mono marca de alto nivel, lastrada por el uso del añejo propulsor de la Honda CBR600 RR, por lo que ya iba siendo hora de realizar esta renovación.

Todo apunta a que el motor elegido para entrar en competición será el tricilíndrico de 765 cc, que recientemente se ha presentado sobre la Street Triple y que seguramente adapten también a la Daytona. Una acertada elección, que elevará la potencia de la categoría hasta, aproximadamente, 160 CV frente a los 125 que rinde el 600 de la Honda. Sin duda una buena noticia que recibimos con entusiasmo, al considerar que es un movimiento justo y necesario.

Sin embargo lo más interesante, es que a partir de 2019 un fabricante devolverá la gloria conseguida, en los comienzos de las competiciones motociclistas y, concretamente en el Campeonato del Mundo de Velocidad, al Imperio Británico. Sea como fuere, Triumph hará posible que una marca anglosajona vuelva a formar parte de las estadísticas y continúe engrosando el número de participaciones, podiums y victorias mundialistas; caprichos de una categoría en la que todos los competidores comparten motor.

Percy Tait batalló hasta el final, durante el GP de Bélgica de 1969, contra Giacomo Agostini y su imparable MV Agusta

Curiosamente Triumph nunca estuvo realmente interesada en el Campeonato del Mundo de Velocidad. No veían necesario ese escaparate para conseguir vender sus motos. Tras 52 participaciones en GP’s, la última de ellas en el TT de 1974 con Ray Knight a los mandos de una T100, los de Hinckley no consiguieron ni una sola victoria. Su mayor logro fue un meritorio segundo puesto en la categoría reina; Percy Tait batalló hasta el final, durante el GP de Bélgica de 1969, contra Giacomo Agostini y su imparable MV Agusta.

Fotos: Google images.

Quizás ahora, tras haber cerrado el último año con unas cifras de ventas de récord (con un total de 56.253 unidades vendidas en todo el mundo en 2016), en Triumph han considerado que es el momento oportuno para abrirse paso en el Mundial y demostrar a todos que, sus genes deportivos les pueden llevar a lo más alto de esta competición. Es innegable que el escaparate que ofrece a día de hoy el Mundial de Velocidad, es un “caramelo” al que muy pocos se pueden resistir.

La dominación ejercida por motocicletas inglesas durante la década de los ‘50 se debe en gran parte a los éxitos obtenidos por fabricantes como Velocette, AJS, Matchless o Norton. Todas ellas atesoran victorias en su palmares, siendo Norton la más laureada, acumulando un total de 21 victorias en GG.PP. (8 de las cuales fueron a parar a las manos de Geoff Duke), así como dos títulos de constructores (1950, 1951). Con estas cifras, Triumph tendrá la responsabilidad de devolver el esplendor de tiempos pasados a las islas británicas y, con las características de la categoría, será un objetivo fácil de conseguir.

Con este panorama la vuelta de Triumph, o quizás deberíamos decir la llegada “en serio” al Mundial, nos parece tan meritoria como alentadora

Si queremos rememorar la última vez que se escuchó el rugido de un motor inglés en el mundial, obviando naturalmente las participaciones de de ROC, Harris y más recientemente la de Brough Superior en Silverstone 2014 (todas ellas propulsadas por mecánicas niponas), debemos remontarnos hasta 1991. Ron Haslam plantó cara, en el trazado de Donington Park, a las salvajes 2 tiempos de la época, a lomos de la Norton NRS 588 con motor rotativo y los colores de John Player Special. Pero si lo que buscamos es la última victoria de una mecánica british, tenemos que viajar algo más, hasta 1969, cuando Godfrey Nash se alzó con la victoria en el circuito de Opatija (Yugoslavia), sobre una Norton Manx.

Otro de los aspectos a tener en cuenta con la llegada de Triumph y sus propulsores, es la vuelta de los tricilíndricos a la competición de más alto nivel (con permiso del Mundial de Supersport y el BSB). Tras los múltiples éxitos conseguidos por MV Agusta y sus motores 3 cilindros de 500 y 350 cc en los ‘60 y ‘70, ningún motor de configuración triple ha vuelto a hacer acto de presencia en los circuitos desde 1983*. Aquel año, Freddie Spencer se hizo con el título de 500 pilotando la Honda NS500 de tres cilindros (precursora de la NSR500 V4).

Con este panorama la vuelta de Triumph, o quizás deberíamos decir la llegada “en serio” al Mundial, nos parece tan meritoria como alentadora y, no perdemos la esperanza de que algún fabricante de chasis británico se anime a plantar cara a la supremacía de Kalex. Quizás entonces el Mundial de Moto2 retome ese aroma a Campeonato del Mundo de Velocidad, el espíritu y esa manera tan auténtica de entender la competición que tienen al otro lado del Canal de la Mancha.

Fotos: Google images.

* Durante la temporada del ‘84, en la que Honda defendía el título con la recién estrenada NSR500 V4, Spencer volvió a utilizar en algunas carreras la NS500 triple, debido a sus excepcionales cualidades.

 

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