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Directamente desde Bali, Smoked Garage nos propone esta espectacular scrambler partiendo de una moto poco habitual en este tipo de proyectos, una Kawasaki ER6-N.

Cuando vi por primera vez esta transformación, he de decir que me llamó la atención desde un principio por varias razones. La primera por su país de procedencia, ya que la gran mayoría de trabajos que nos llegan a día de hoy vienen de Europa o EE.UU. La segunda por la Kawasaki ER6-N elegida, una base algo inusual. Y la tercera por la calidad de acabados y el brillante resultado final.

Tengo que reconocer que, aunque había oído hablar antes de Smoked Garage, hasta este momento desconocía el altísimo nivel al que trabajaban. Smoked Garage, como nos contó su fundador Nicko Eigert, lleva más de doce años transformando todo tipo de motos en Bali, Indonesia. Desde ligeras 60 c.c. hasta mastodónticas 2.100 c.c. con motores S&S. Y todas ellas, como le gusta presumir a Nicko, “de estilos muy diferentes. No somos de ese tipo de talleres con un estilo muy marcado, nos gusta hacer motos distintas”. Comenzó siendo un pequeño taller, que a día de hoy se ha convertido en una tienda de 110 m2 y que, gracias al reconocimiento internacional que han recibido en los últimos años, se han establecido también en Brisbane, Australia.

No son muchos los que se atreven a tomar como base las modernas líneas de una ER6 para llevar a cabo un proyecto de este tipo, aunque no es la primera vez que Nicko Eigert toma esta decisión. En este caso  todo empieza en el momento en que PT DUTA INTIKA, el distribuidor más importante de Kawasaki en Indonesia, acude a Smoked Garage con un encargo y la siguiente premisa: demostrar a la gente lo que se puede hacer con una Kawa. Tras revisar con el cliente varios conceptos “teníamos claro que el resultado final debía ser una Scrambler urbana“, finalmente decidieron seguir las líneas propuestas por Holographic Hammer en su concepto de Kawasaki ZX-10R. Tras esto, turno para que el equipo de Smoked Garage le diese un aire algo más retro-futurista a la moderna ER6-N.

Para empezar comenzaron borrando todos los vestigios del diseño original. Eliminaron la máscara del faro y fabricaron un depósito nuevo, más plano. El siguiente paso fue crear unos paneles para ocultar los antiestéticos tubos del chasis. El resultado final, perfectamente integrado con el nuevo depósito y con los paneles del subchasis, simula un doble viga a la perfección. Es una de las soluciones de las que Nicko está más orgulloso. Esta calidad en los acabados se puede observar a lo largo de todo la moto.

El subchasis se ha recortado, buscando un aspecto más compacto. Anclado a él, un corto guardabarros coronado por un sencillo piloto trasero, eleva levemente la parte trasera de la moto. El asiento individual, realizado en cuero marrón, contrasta con la decoración “corporativa” en verde lima y blanco, al estilo de la ZRX réplica Lawson, que tanto le favorece. Si avanzamos hacia la parte frontal, dos enormes faros led dispuestos en posición vertical sobre la nueva máscara, ponen el toque futurista a la transformación. Tras ella, se esconde la instrumentación original de la ER6-N.

Mientras que el equipo frenos permanece inalterado con respecto al modelo de serie, incluyendo el ABS, el apartado de suspensiones se beneficia de una horquilla invertida Showa USD delante y un nuevo mono-amortiguador de la misma casa en el eje trasero. Este último, aunque mantiene su posición en el lateral derecho de la moto, pierde su protagonismo al ocultarse tras el revestimiento del chasis.

El motor de 650 c.c. permanece de serie; no así el escape con salida inferior, que sustituyen por una unidad cubierta con cinta térmica y coronado por un ruidoso SuperTrapp. Bajo la moto, un cubre cárter perforado protege de posibles daños el propulsor de esta scrambler.

La guinda final, y responsables de gran parte de la estética final de la moto, la ponen los enormes neumáticos balón. Una pareja de Dunlop K180, montados sobre llantas de radios,  provenientes de una Suzuki Van Van 125 que, pese a ocasionar algunos problemas para su montaje debido a sus medidas, le dan ese aspecto off-road que toda scrambler debe tener.

Desde Smoked Garage nos aseguran que este proyecto no es un simple ejercicio estético y que por eso, han trabajado para que la moto funcione tanto visual, como dinámicamente. De ahí que lo que se planteó como una tarea de 3 meses, se alargó finalmente hasta los 6. Aunque hay que decir que el esfuerzo ha merecido la pena.

Sinceramente no sé la repuesta del distribuidor de Kawasaki cuando recibió su encargo, pero tras ver el resultado final creo que quedaron más que satisfechos. Y es que Smoked Garage, tal y como quería su cliente, nos demuestra con creces todo lo que se puede llegar a hacer con una Kawasaki.

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